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viernes, 19 de mayo de 2017

Un toque medieval



Cuando a mi chaval le encargaban una ambientación en la ikastola para alguno de los temas que trataban, yo era de esas pocas madres que se frotaban las manos y se ponían contentas.Ya estaba dándole vueltas a la cabeza, pues podemos poner esto o hacer lo otro. Así que cuando, hace ya unos añitos, tocó hablar del medievo y llevar cosas medievales, y dado que en casa no teníamos nada de eso, decidí ponerme manos a la obra... ¡¡Lo bien que me lo pasé no está escrito! Y, la verdad, creo que todo quedó bastante pasable.

Hice un escudo, una espada y unos banderines para adornar la clase.

Empezamos por estos últimos, un poco de cartulina, tijeras, cola y un poquito de inspiración internetera y en marcha unos estandartes del medievo (o algo así).




Para la espada y el escudo utilicé una chapa de madera de ocumen*. Se pueden comprar planchas no muy grandes en centros de bricolaje y en papelerías, aunque creo recordar que estas fueron reutilizadas de la tapa de las cajas de unos envíos de naranjas online.

Para la espada, corte (esta madera se corta, con cuidado, con un cúter), pegué dos capas de madera (me encanta usar las mordazas... queda tan profesional!!!) y pinté:




Para el escudo, otro tanto: recortar, pintar y decorar, incluidos unos tornidos, unos con un agujero para luego poner unos lazos para sujetar el escudo y otros, meramente decorativos.








Un par de lazos por detrás, para meter el escudo por el brazo:


Y listo el set...


😺😄

*Madera de ocumen: Esta madera se llama ocume, okume, okumé u okumen... aunque toda mi niñez y mis años egeberos fue conocida como "madera de cumen" y la íbamos a comprar a una fábrica cercana de puertas de madera y de cocinas, "donde Sifer". Según cuenta la wikipedia, esta madera es de un árbol de origen centroafricano y que se encuentra sobretodo en Guinea Ecuatorial y Gabón. Es una madera blanda, sin nervios y que se usa como contrachapado en trabajos de manualidades, carpintería interior, ebanistería, embarcaciones... De momento, sobretodo en Gabón, no hay problema con la explotación de estos árboles, pero en otros países, la velocidad de la producción está empezando a causar problemas. El árbol puede llegar a los 300 años y a tener dos metros y medio de diámetro y 60 de altura. (Fuente: Wikipedia y Maderame)

martes, 14 de marzo de 2017

Caja de herramientas cuqui



Este es uno de los proyectos que he hecho qué más me gusta y qué más uso. Y es que no hay día que en mi casa no se saque el martillo, el metro o un destornillador. Siempre andamos con algún invento y la caja de las herramientas por medio. Además, me había juntado con unas cuantas cosas, la mayoría, de la mano de mi padre, o me las compraba o se las "robaba" yo.

Las tuve durante mucho tiempo en una caja de plástico y ya, había que buscar algo más definitivo. Podía haber comprado una caja de herramientos al uso, pero cayeron en mis manos unas cajas de vino monísimas. No muy grandes, suficiente profundidas y tres compartimentos. Y como ya había trasteado por internet y visto cosas similares, decidí hacer mi proyecto: mis herramientas en una caja de vino.

Lija, pintura y un papel que me gustó, en este caso de hiedra (entonces no sabía que esto se llamaba "decoupage"). Pinté todo de verde, luego por fuera de blanco, pero sin insistir, que quedase a brochazos y luego a pegar la hiedra por la caja. Capa de barniz para proteger bien y andando. 












Aproveché el asa de cuerda que llevaba la caja y hasta la copié y le puse otra por un lateral. Mi casa es pequeña, su lugar en ella es una balda alta en un pequeño aseo.




Llego bien a cogerla pero así la engancho mejor y evito que se me caiga. Cosa que ya me pasó, por cierto. Un par de días después de terminarla, se me fue de las manos, se me cayó al suelo, se rompió una esquina... ¡casi me da algo!. Al final, con paciencia y cola la arreglé y ahí sigue, año tras año haciendo su cometido y siento tan cuqui como el primer día ;)


lunes, 6 de marzo de 2017

Objetos de la nostalgia


Hace un par de años fui hasta la Feria de Desembalaje en el Bec de Barakaldo. Y me gustó tanto que he vuelto un par de veces. Este próximo fin de semana vuelve a celebrarse, aunque tengo otras citas y esta vez no voy a pasar allí.




Pero me gusta, me atrae ver los puestos, algunos son muy bonitos y puestos con mucho gusto, encontrar viejos juegos de mi época de niña, prendas similares a las que puede haber en mi casa, libros... un ejercicio de nostalgia que tanto se lleva últimamente (será que cuantos más años cumplimos, más nos acordamos de nuestra infancia). 












También hay piezas de decoración, muebles recuperados que lucen como nuevos y otros a los que se le da un aire moderno, con pinturas brillantes y colores modernos. Ese estilo me gusta mucho y mi imaginación se desboca cuando veo esas cosas bonitas.















También están las curiosidades, el dejarte sorprender, revolver, manosear en los puestos cargados de cientos y cientos de objetos.  










Y por último, los muñecos antiguos, ¡que dan un yuyu, jaja!








¡¡Qué escalofrío...!! Hasta me parece ver fantasmas en los espejos...